CAPITULO 1
LOS
PREPARATIVOS
TANDIL, no se
sabe a ciencia cierta que significa este nombre, es indudablemente una voz indígena, probablemente de origen mapuche para
unos o guaraníes para otros, en lo único que se coincide es en que tiene mucho que ver con lo que se relaciona con peñasco,
piedra o roca. Algunos de sus significados podrían ser "Peñascos o rocas caídas,
derrumbadas", "Roca por caer" (por la famosa Piedra Movediza), "Lugar de roca para la reunión", "Lugar de roca donde pace
el ganado" o "donde pastorea el ganado".
Lo cierto es
que TANDIL, una hermosa ciudad ubicada en un valle rodeado de sierras a aproximadamente 360 Km al sur de la Capital Federal,
es el asiento de la gloriosa VI BRIGADA AEREA, esta poderosa unidad de combate de la FUERZA AEREA, se encuentra a unos 20
Km de la mencionada ciudad.
El día 2 de
Abril de 1982 me dirigía en mí automóvil hacia la "Brigada", como se la llama cariñosamente, cuando por la radio escucho LA
noticia: "Las Fuerzas Armadas Argentinas reconquistaron las Islas Malvinas, en una operación militar en la cual perdió la
vida un oficial de la Armada y se tomaron prisioneros a los Marines, que eran la fuerza de seguridad de las Islas...", realmente
quedé perplejo, jamás hubiera pasado por mí mente que sorpresivamente recuperaríamos ese suelo tan querido, enseguida me embargo
una gran alegría, por lo que ello significaba.
Pero a medida
que iba llegando a la guardia de la unidad, pensaba en cual sería la reacción de los británicos, seguramente que no se quedarían
tranquilos y negociando, sino que enviarían alguna de sus famosas fuerzas expedicionarias para tratar de disuadirnos y tomar
las Islas nuevamente. Si esto ocurría, sin ninguna duda, tendríamos que salir
a defender lo nuestro.
Indudablemente,
a partir de este momento tendríamos que ponernos a preparar los Escuadrones Aeromóviles.
Saludé al personal
que estaba de guardia y me dirigí al Casino de Oficiales. Al entrar me salieron al paso algunos oficiales solteros que vivían
allí y me preguntaron que pasaba en la ciudad, les dije que nada, que me había enterado de lo sucedido en el auto, a pocos
kilómetros de la unidad y que sabía tanto como ellos.
Luego de cambiar
mis ropas civiles por el uniforme de servicio, me dirigí al Grupo Técnico. Desde
diciembre de 1981 me desempeñaba como Jefe de Escuadrón Talleres.
Llegado al hangar,
el Suboficial Mayor DANIEL ALVAREZ, Encargado de Escuadrón, me presentó al personal que estaba formado y luego del saludo
de práctica, les comuniqué que estuvieran atentos y preparando todo para un eventual despliegue.
Pocos minutos
después el Jefe de Grupo Técnico 6, Comodoro PEDRO MARTINEZ, llamaba a los Jefes de Escuadrón a su despacho. Allí nos comunicó que era inminente que se efectuara el despliegue de 2 escuadrones, así que ordenó la
preparación de todo lo necesario, recordando que en esta oportunidad no era un ejercicio.
Comenzaron los
preparativos, corríamos contra reloj, en cualquier momento llegaba la orden de desplegar.
Entre las cosas que mas me preocupaban en todo este movimiento, era sin duda como funcionarían los TUBOS DE ARRANQUE,
estos son cilindros en los cuales se carga aire a muy alta presión, que luego es inyectado, a través de una manguera metálica
flexible, al sistema de arranque del motor de nuestro avión, que es justamente a aire comprimido.
Mí preocupación
no era vana, ya que durante el invierno de 1979, nos encontrábamos operando como unidad alojada en el Area de Material Río
IV y teníamos frecuentes inconvenientes con el arranque de los aviones debido a problemas de congelamiento del sistema de
lanzamiento de los tubos (operación de apertura de la válvula).
Llenábamos cajones
con repuestos de motor, célula, instrumental, electricidad, asientos eyectables, luego estaba la preparación de los equipos
de apoyo terrestre, los Hobart de puesta en marcha, compresores para la carga de los tubos de arranque e infinidad de equipo
de armamento.
Desde un principio,
la gente de armamento fue la mas sufrida, nunca terminaban de preparar todo lo que necesitaban y por supuesto todo era pesadísimo,
los chasis cañón, los portabombas... no había que olvidarse de nada. Había listas
y mas listas de materiales, repuestos, personal y no se cuantas cosas mas, lo importante era no enredarse en ellas.
El día 3 de
abril llega la orden de despliegue, tenemos todo prácticamente listo, faltan ultimar detalles.
La cantidad
de material de apoyo y repuestos a trasladar tenía un peso de aproximadamente 30 toneladas y un volumen de alrededor de 160
metros cúbicos.
El día 4 el
Jefe de Grupo Técnico Comodoro PEDRO MARTINEZ, reúne a todos los oficiales del Grupo y comunica que ha designado como Jefe
de Mantenimiento del I Escuadrón Aeromóvil al 1º Teniente RUBEN GALLETTI y como Auxiliar al Teniente MARTIN ROLANDO. Mí corazón comenzó a latir con alegría, cuando el Comodoro dijo, - Como Jefe de Mantenimiento
del II Escuadrón irá el 1º Teniente GUILLERMO POSADAS, su Auxiliar será el 1º Teniente MIGUEL ROCHA... Me alegró que el "Negro"
ROCHA, como le decíamos cariñosamente, hubiera sido designado en mí escuadrón ya que era un excelente oficial y con una gran
capacidad de trabajo, cosa que luego demostró sobradamente.
Ese día y el siguiente me reuní con el Mayor SAPOLSKY, que había sido designado Jefe del II Escuadrón Aeromóvil Dagger,
con él revisamos las listas de personal técnico y me comunicó la forma en que íbamos a operar una vez arribados al aeródromo
de despliegue. Antes de irme me dijo: POSADAS, no se olvide NADA...